Historia de la Unión de Cooperadores de Gavà (CAST)

Para conocer el origen del actual edificio de la Unió de Cooperadors, hay que remontarse a comienzos de los años 30 del siglo pasado.

En un ambiente propio de la Segunda República Española, surge con fuerza en el territorio estatal una corriente de cooperativismo que arraiga con mucha fuerza en Cataluña. La unión de los campesinos de la zona de Gavà para la defensa de sus intereses y el reparto de víveres entre sus miembros, trae consigo la fundación de la Unió de Cooperadors en la primavera de 1932 de la mano, entre otros, de Josep Soler Vidal.

Al principio, la sede de esta cooperativa se establece en el Carrer del Centre de la localidad, justo enfrente del Ayuntamiento. No es hasta el año 1935 cuando se encarga el proyecto de obra y construcción del actual edificio a los arquitectos Josep Torres i Clavé y Josep Lluis Sert. Su inauguración tuvo lugar en el año 1936  ocupando ya su última ubicación en la Rambla Maria Casas, número 2. Hoy en día ésta es una de las zonas más consolidadas, céntricas y activas de la ciudad.

La arquitectura del edificio es de un estilo puramente racionalista que bebe de los principios desarrollados por la Escuela de la Bauhaus, Le Corbusier y las bases de la arquitectura europea, moderna y contemporánea. El inmueble consta de tres plantas: primera planta, planta baja y sótano.

En el año 1939, tras la Guerra Civil, el edificio fue incautado por el Régimen Franquista en base a la Ley de Confiscación de bienes marxistas (del 23 de septiembre de 1939), la Ley de responsabilidades Políticas (del 9 de febrero de 1939) y otros decretos y órdenes. En ese tiempo se realizaron algunas transformaciones en su arquitectura original y durante algunos años, la Unió de Cooperadors asumió las labores de expedición de los enseres de racionamiento que se dispensaban en este edificio.

Con la vuelta a la democracia, y tras grandes esfuerzos por parte de una comisión encabezada por Soler Vidal reclamando el restablecimiento de la antigua cooperativa de consumo, la edificación pasa a ser gestionada por la Administración Local con diferentes usos, siendo la última utilización la de sede de la policía municipal.