Historia de la Unión de Cooperadores de Gavà (CAST)

La Unió de Cooperadors de Gavà tiene sus orígenes en 1929, cuando un grupo de trabajadores de la empresa Roca Radiadors instalaron una pequeña bodega de carácter cooperativo en el barrio de las Colomeres. La iniciativa tuvo éxito, aumentaron los socios y los cooperadores buscaron un local más grande. Primero en la Rambla y, después, en la calle del Centro.

Aunque todo el mundo hablaba ya de la cooperativa, no fue hasta la promulgación de la Ley de cooperativas de 1931, que en 1932 se fundó oficialmente la Unió de Cooperadors de Gavà. Fue entonces cuando, en una asamblea de socios, se decidió ampliar los servicios de la cooperativa, extendiéndolos a todo tipo de comestibles. El hecho de funcionar como cooperativa permitía, entre otras cosas, evitar los intermediarios y vender a mejor precio. En la misma asamblea se nombró una comisión encargada de buscar un local adecuado.

El primer paso fue la compra, en 1934, de un terreno en la parte alta de la Rambla para construir un edificio. El encargo de la obra se hizo al arquitecto Josep Lluís Sert, que confió el diseño de los planos a Josep Torres Clavé. Ambos eran miembros del GATPAC, un grupo de arquitectos que impulsó la vanguardia artística y arquitectónica en los años treinta, seguidores de los principios desarrollados por la escuela Bauhaus y Le Corbusier. El resultado fue una obra del más puro estilo racionalista, que buscaba adaptarse a la función para la que fue concebida.

El edificio contaba con un sótano con depósitos para el aceite y el vino, almacén con acceso al exterior por la parte posterior para facilitar la carga y descarga, y duchas y baños para los socios. En el primer piso, venta y administración, y el segundo, bar (anexo a la terraza) y cocina. El espacio estaba pensado como cooperativa, pero también como local social para los socios.

En julio de 1936 la obra ya estaba terminada y se había hecho el traslado, pero debido al estallido de la Guerra Civil, no se llegó a inaugurar. Poco después, las cooperativas de consumo asumieron las funciones de suministro racionado de comestibles. En Gavà se fusionaron las dos cooperativas existentes, la Unió de Cooperadors y Germanor Obrera, que se encargaron del suministro de la población. El Comité suministraba cupones de racionamiento y los géneros se tenían que ir a buscar a la cooperativa.

Con la entrada de las tropas franquistas, el edificio fue incautado por el bando vencedor y la Unió de Cooperadors se disolvió. Muy pronto se destinó como sede de las secciones femenina y juvenil de Falange y a Auxilio Social. Más adelante cobijó, también, la Jefatura de Falange, hasta que al final del franquismo fue destinado a cuartel de la Policía Municipal.

Los antiguos socios no desistieron de recuperar el edificio, pero finalmente en 1954 se vieron obligados a venderlo al Ayuntamiento por unas 247.000 pesetas, que era la deuda total que habían acumulado los cooperadores por conceptos diversos.

Con la llegada de la democracia, los socios supervivientes, encabezados por Josep Soler Vidal, reclamaron la propiedad del edificio, argumentando que la venta no había sido aprobada en asamblea general de socios. La petición no prosperó.

Desde entonces, el edificio siguió siendo la sede de la Policía Municipal de Gavà. Sin embargo, en diciembre de 2016, el Ayuntamiento inició un proceso participativo del que surgió, un año después, el Proyecto de Usos y Modelo de Gestión. Con este proyecto se definieron las futuras funcionalidades del espacio, respetando el alma cooperativa de los inicios de la Unió de Cooperadors. Asimismo, el Proyecto de Usos y Modelo de Gestión inspiró el diseño de la reforma del edificio.

Arxiu Municipal de Gavà